1907 - 2007 Centenario de la Plaza de Toros
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Viernes, 23 de Julio 2010 - «Con ocho años cogí una muleta para comprobar si todo era tan maravilloso».
Francisco Marco nació en Estella (Navarra) pero a los diez años llegó a Santoña, donde su familia se asentó definitivamente. El 'gusanillo' de los toros le entró de la mano de su padre Félix -'Marquitos' en los carteles-, un maestro que le llevó a numerosos tentaderos y al que, al regreso, sentaba en las rodillas y le dejaba coger el volante de su coche.

Tomó la alternativa en Santander en el año 1999 de la mano de Curro Romero y José Tomás como testigo. Tiene diez cornadas en su cuerpo, sin contar la última, la del pasado 8 de julio en Pamplona, donde un toro de Cebada Gago le dejó inconsciente y con el pabellón auditivo de la oreja derecha desgarrado. Francisco Marco es un nombre fijo de la Feria de Santiago y un torero muy querido en Cantabria.

El domingo 25 de julio, por la tarde, hará el paseíllo en Cuatro Caminos junto a Morante de la Puebla y Cayetano, en uno de los carteles más atractivos de la Feria de Santiago 2010.

-¿Cómo se le ocurrió ser torero con lo fácil que parece ser futbolista?
-Principalmente por mi padre. Era torero y le acompañaba a todas las partes, a los tentaderos, a ver las ganaderías, a las charlas con empresarios y con gente del toro... Recuerdo que, a la vuelta a casa en el coche, me sentaba en sus rodillas y me dejaba coger el volante. Eso me encantaba.

-¿Cuándo cogió una muleta por primera vez y se sintió torero?
-Con ocho años le pedí a mi padre que me dejara coger una para comprobar en primera persona si todo aquello tan maravilloso que me contaba siempre era cierto. Ahí me entró el veneno.

-¿Cómo recuerda aquella primera vez? ¿Lo pasó mal?
-Fue en la finca del ganadero Ángel Macua, en el pueblo navarro de Larraga. Le di un primer muletazo a la vaquilla y al segundo me cogió. Todo por no saber. Entonces creía que tú le ponías el trapo al toro y que el animal iba sólo. Aquel día me conciencié de que había que prepararse, de que esto no era tan fácil como parecía y que existía una cosa que se llama técnica. Entonces me apunté a la Escuela Taurina de Navarra, que dirigía Manolo de Reyes, un torero muy amigo de mi padre. Allí, desde entonces, fui todos los veranos a entrenar.

-¿Con qué alumnos que luego futuros toreros se encontró en aquella escuela?
-Allí estaban el difunto Paquiro, que entonces se anunciaba como 'El Javi', y Edu García, José Luis González, El Niño de Pamplona y otros chavales de Navarra.

-Y allí, ¿hasta que años estuvo?
-No me he ido nunca. Allí continúo.

-El debut en público de un torero es una fecha para recordar de por vida. ¿Cómo fue el suyo? ¿Aún se acuerda?
-¡Claro! La primera vez que toreé en público fue en Mendavia, en Navarra, un 19 de mayo. Maté un añojo del hierro de Idiazábal, con Álvaro de la Calle y El Víctor. Le corté las dos orejas. Cuando aquello yo era muy pequeño, no llegaba al metro de estatura. Impactaba mucho verme porque los novillos parecían el doble de grandes.

-¿Fue entonces cuando realmente decide hacerse torero y comienza a torear en muchas localidades navarras? ¿Cuándo lo hace por primera vez en Cantabria?
-Fue ese mismo año y debuté en Meruelo, donde por primera vez me vestí de luces.

-En esa época habría poco dinero en las arcas de un incipiente novillero. ¿El traje lo compró, lo alquiló o se lo dejaron? ¿Cómo era?
-Lo compramos. Me lo hizo un sastre de Zaragoza. Era blanco y oro, con un diseño raro, casi goyesco, con muy pocas lentejuelas. La ventaja es que pesaba muy poco. Lo utilicé muchísimo durante varios años.

-¿Cuándo y dónde debuta con caballos? Uno de los pasos más importantes en su profesión.
-En el año 1995, en Pamplona, en San Fermín. Era un 5 de julio. Esa tarde hubo una corrida mixta con Paquiro, ya matador de toros, y un mano a mano entre Edu García y yo. Ese día no recuerdo si corté una oreja o sólo di una vuelta al ruedo. Antes había toreado mucho por Guadalajara, Valladolid y Madrid, y luego, de nuevo, de Madrid para arriba. Salvo una novillada en Jaén y otra en Málaga.

-Fueron cuatro años desde entonces cargados de festejos y triunfos en ferias importantes ¿Cuándo decide tomar la alternativa, hacerse un torero de verdad?
- Eso no se decide. Eso lo vas viendo. Los últimos años de novillero fueron muy buenos. Triunfé en muchas ferias importantes y ya me sentí muy maduro para dar el salto.

-En la Feria de Santiago 1999 tomó la alternativa de manos de Curro Romero el 'faraón de Camas', con José Tomás como testigo de la ceremonia, un cartel de lujo por el que cualquier torero hubiera pagado una fortuna. Félix, su padre, estaba en el tendido esa tarde, sentado, esperando a que cogiera los trastos que le entregaba Romero. Le brindó el primero de la tarde. ¿Qué le dijo usted entonces?
-Estaba en un tendido muy alto y yo creo que a penas me escuchó. Le dije que si para mí eso era un sueño, para él tenía que ser algo más. También que toda mi vida iba a estar orgulloso de él y que gracias a su apoyo estaba ahí. Fue muy emotivo.

-Luego se sucedieron las actuaciones en plazas de todo tipo, sin faltar nunca en Santander, Pamplona, Estella, Corella o Santoña. ¿Cuándo confirma en Madrid?
-El 18 de junio de 2006, con Frascuelo de padrino y Óscar Higares de testigo. Tuve una actuación muy importante que me abrió las puertas de Las Ventas para la temporada siguiente. Pinché a un buen toro, luego le hundí el estoque hasta la bola, cayó, pero se levantó, fue una pena. Se pidió con fuerza la oreja, pero el presidente no me la dio.

-Por América, eso es importante, usted ha estado también muchas temporadas.
-Sí. Primero fue en México en 1997 cuando debuté en la plaza de Puerto Vallarta. Al día siguiente me repitieron. Luego vinieron Venezuela y Ecuador. En Francia también he toreado mucho últimamente.

-Ya ha superado el trance de Pamplona que le privó de torear al segundo toro de su lote. Sin embargo, su cuerpo acumula ya numerosas cornadas, algunas de ellas muy fuertes.
-Tengo diez en total y todas ellas muy distintas. Recuerdo que en una novillada en Arnedo un mismo toro me cogió tres veces. Fue muy doloroso porque me tocó un nervio en el gemelo y estuve un año entero con el pie dormido. La de Tolosa fue también tremenda, una doble cornada cuya segunda trayectoria descubrieron los médicos días después.

-El día domingo día 25, festividad de Santiago, torea en Santander con Morante y Cayetano ¿Cómo se presenta la tarde?
-El cartel es muy bonito. De los de las feria importantes. Los dos rivales y amigos, especialmente Morante, están atravesando un momento muy bueno. Yo, como siempre, saldré a darlo todo por mi público.

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Especial "Plaza de Toros" | Basado en la Revista de informacion local "Noticias de Santoña" | Tercera epoca. Año 2007, nº28
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