1907 - 2007 Centenario de la Plaza de Toros
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Sabado, 29 de Mayo 2010 - «Me gusta comer las sardinas con las manos y luego chupar los dedos... Eso no tiene precio».
marcosardinas.jpgNació en Estella pero se crió a la vera de las marismas de Santoña. Ahora vive en Rada (Navarra), tiene casa en la villa marinera, donde residen su madre y su hermana, y otra en Sanlúcar de Barrameda, lugar de entrenamientos en invierno. Se ha pasado largas temporadas en Venezuela y México y se dedica, desde crío, al toreo.

La alternativa se la dio el mismísimo Curro Romero en el año 1999, y fue testigo de la ceremonia José Tomás.

Ha tenido importantes triunfos, una cornada tremenda en su pueblo y en Madrid una cogida que le dejó inconsciente a merced del toro. Le gustan los platos de cuchara y tiene que prepararse la comida porque vive solo. Se trata de Francisco Marco, un torero al que en Cantabria se le quiere mucho y con quien compartimos una animada comida en el restaurante Los Troncos, en pleno Sardinero.

El diestro mantiene la misma figura desde aquella alternativa en el coso de Cuatro Caminos. Hace deporte, practica la natación y el frontón, pero no sigue una alimentación específica. «Afortunadamente -dice- no me rijo por ninguna dieta. No tengo problemas de engordar ni me siento débil si estoy sin comer. Como de todo y tengo la suerte, además, de que me gusta todo».

Antes de salir a la plaza, eso sí, cambia un poco los hábitos. «Normalmente -asegura- me gusta desayunar distinto a otros días. A diario me basta con un café con leche y un pastelito. El día de corrida ya hago un desayuno más completo, me pongo una tostadita, zumo, café... Para comer suelo empezar con pasta y luego paso a una carne roja. Eso sí, en pocas cantidades».

Asegura el torero que hasta hace dos años, «el vino no lo podía ni ver. Normalmente no bebo pero siempre viene bien un poco de vino para acompañar una buena comida. Ahora ya disfruto con los caldos».

No sólo Marco es un buen torero si no que, además, asegura que se le da bien la cocina. «En mi casa, en Rada, cocino yo. Vivo solo y aunque paso allí poco tiempo tengo que hacerme la comida y la cena. A veces voy a casa de Manolo -Manuel de los Reyes es su apoderado-. Con el tiempo he aprendido a hacer de casi de todo y, especialmente, en consonancia con el tiempo que tenga. Me gusta comer bien: Mi sopa de cocido, los garbanzos... A veces, me alimento con un solo un plato de cuchara. Para cenar me tiro a la fritura: un filete con patatas es habitual».

No se decanta Marco por una cocina en especial cuando se le pregunta por la gastronomía de Navarra y Cantabria. «Hay que tener en cuenta que yo soy de medio cruce. En Navarra se come muy bien, tiene una buena cocina. En Santander aprovecho para disfrutar con el pescado».

Sobre su plato favorito no duda en pronunciarse: «siempre he dicho que no hay cosa más rica que unos huevos fritos. Untar la yema con el pan y mezclarlo bien con las patatas fritas es algo delicioso. Luego me gusta cualquier plato de cuchara..., cualquier legumbre. En Santoña, unas buenas sardinas asadas no tienen precio. Cerca de la plaza de toros las hacen estupendas. Hay que comerlas con las manos y luego chuparse los dedos. También me vuelve loco cualquier pescado donde mi amigo Benito, el del 'Jauja'».

De la alimentación en Hispanoamérica, Marco no tiene buenos recuerdos. «En Venezuela, sin duda, es donde peor lo he pasado con las comidas. Este año estuve desde noviembre a febrero y pasé, incluso, las Navidades. Me costó mucho comer. La vida y la alimentación es muy diferente a la de España. La carne, por ejemplo, se vende en la calle, sin hielo ni nada. Puedo decir que llegué a pasar hambre. De hecho, perdí unos cuantos kilos. Hay que tener en cuenta, además, que durante esos meses estuve entrenando muy duro todos los días. En México, el problema es el picante pero la verdad es que te acostumbras rápido».

En la comida en Los Troncos, un local que no conocía, Marco disfrutó con el pescado y el vino, un blanco de la zona de Valdeorras.

Durante el almuerzo es imposible no hablar de toros. ¿Cómo le va la temporada a Francisco Marco?, pues bien, se muestra ilusionado, más quizás que años anteriores. «Llevo tres corridas de toros y un festival -afirma- y es de los comienzos en que más realizado y feliz me he sentido. Empecé con un festival en Francia cuajando un toro como no hacía años. Creo que ese festejo vino en el momento más oportuno y me ha dado tanta moral que no lo olvidaré nunca, me ayudó a sentirme torero de principio a fin. Hice también el paseillo en Venezuela, donde salí a hombros, y de allí fui a Texcoco, México, donde no me ayudaron los toros, aunque las críticas han sido muy buenas. Creo de hecho que tengo la oportunidad de volver el año próximo. El tercer festejo fue en San Felipe, una localidad venezolana muy importante, donde corté dos orejas y salí a hombros».

En cuanto al futuro, el diestro afirma que «este año no va a ser fácil para nadie. Se va a notar la falta de festejos. Para mí sería clave empezar triunfando en Pamplona donde pienso que estaré de nuevo esta temporada. Yo, personalmente, me encuentro muy bien, confío en mí mismo y estoy en un buen momento. En esta profesión, un cuarto de hora puede cambiar tu vida. A lo largo de la temporada voy a torear en plazas que ya conozco y es que resulta complicado abrirse nuevos caminos. De Madrid para abajo, por ejemplo, no he toreado nunca y creo que eso debe cambiar».

José Tomás

Francisco Marco se refirió también a la cogida de José Tomás en México. «Es algo que se prevé siempre. Se sabe bien que es un torero muy especial y que tiene una forma de ver el toro basada en el valor, y eso te pasa factura. Por otra parte, la suerte es importante, no siempre los toros te cogen y te hieren, y a él eso no le está pasando. Yo he tenido temporadas de muchas cogidas sin heridas y otras que el toro me tocaba un poco y terminaba con una cornada. Yo valoro mucho a José Tomás porque es capaz de aguantar y quedarse en su sitio. No es fácil no rectificar cuando sabes que el toro te va a coger. Es único».

José Tomás fue testigo de la alternativa de Marco, una ceremonia que está en la memoria de todos. «Yo -afirma- la recuerdo más que nunca. Han pasado unos cuantos años y es ahora cuando más valoro estas cosas. Fue cumplir un sueño. Cuando comencé de crío ni me lo imaginaba: Un cartel como aquel, no tengo palabras de agradecimiento. Es un cartel que no se podrá igualar nunca..., Curro Romero y José Tomás. No hay mejores padrinos para una alternativa».

Marco admira, sin duda alguna, «a todo aquel que se viste de luces, desde el primero al último. Desde el matador al tercer banderillero. Sé lo sacrificada que es esta profesión».

«Los chavales que están empezando -señala- vienen cada vez mejor preparados. Hace años no había nadie que pudiera tener la técnica que posee ahora cualquier novillero sin caballos. Y eso que las cosas están cambiando, antes las figuras no toreaban en los pueblos y a Las Ventas se iba después de triunfar en plazas de segunda».

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Especial "Plaza de Toros" | Basado en la Revista de informacion local "Noticias de Santoña" | Tercera epoca. Año 2007, nº28
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